Tahaa – un modelo para el desarrollo de turismo en Miches

0.jpgUn sueno tropical – la calidez de la Polinesia, con sus tallas en madera y tejidos de tonos tierra se respira en el interior de los bungalows situados en las faldas de la loma con su piscina privada, en los habitaciones de playa con su Jacuzzi o en típicos bungalows encima del agua de la laguna para crear la sensación de un hogar polinesio tradicional con la sala de estar frente al mar, enormes cuartos de baño y patios privados; los bungalows encima del agua con un similar interior, pero sin el patio privado y la ducha al aire libre……

paraíso tropical de estilo polinesio

Le Tahaa – isla privada y spa – Patio, Polinesia Francesa

Este proyecto esta construida sobre una laguna de aguas azules y cristalinas dentro de una isla privada de 16 hectáreas en el Pacífico del Sur a donde se llega en un escénico vuelo con helicóptero en 15 minutos desde Bora Bora .

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Esta mezcla de la arquitectura tradicional de Polinesia con todo el confort moderno es una buena muestra como se puede lograr una harmonica síntesis entre el tradicional y los exigimientos de un confort cinco estrellas. Dividido sobre el agua y en la playa se encuentran 60 muy espaciosas suites con una increíble vista desde los bungalows a la puesta del sol, a Tahaa, Bora Bora o a la misma isla.

Por el momento este proyecto representa el recurso más remota y exclusivo en la Polinesia francesa, con un ambiente muy privado y discreto para huéspedes que busquen tranquilidad y serenidad.

Precio (habitación/noche): – Single US$ 920,00 – Doble: US$ 1.040,00

Un viaje “no convencional” – en barco a Tahaa

Todo es una sorpresa que empieza en el pantalán de Bora Bora con una copa de champán en la mano y una brocheta de frutas en la otra, en una hamaca debajo de la sombra de las palmeras, mientras la tripulación lleva en un zodiac los equipajes al barco . Allí a bordo, la vida es relajada, pues el Ti´a Moana no tiene nada que se asemeje a esos cruceros convencionales en los que cientos o miles de viajeros llevan una vida bulliciosa. No hay casinos, ni fiesta de bienvenida, ni cena con el capitán, ni baile de disfraces, ni concursos…Una coqueta biblioteca acoge a los curiosos interesados en los libros antiguos de la flora o la fauna de la zona, en los «tapas» (dibujos realizados en papel vegetal), en los relatos de Loti y su exótica boda con una polinesia o en la vida y obra de Gauguin por esos lares.

La filosofía del barco es dejarse llevar por un itinerario nada convencional. Nada de querer verlo todo y acabar agotado, ni tener un programa agotador que impida la placentera sensación de «verlas venir», sino disfrutar de lo que estrictamente le apetezca a uno en cada momento, incluido un café a las seis de la mañana para ver amanecer o una cena a la luz de las velas, en la popa, para festejar un momento especial.

La idea es que cada pasajero se sienta como si estuviese en el yate de lujo de un amigo rico, tipo Rockefeller, que se olvide del mundo y que sean otros (una tripulación que parece sacada de un casting de modelos) los que, discreta y profesionalmente, se ocupen de todo sin que se note. Este es el verdadero lujo: el ambiente del barco y la posibilidad de cada uno haga lo que le plazca: calzarse las aletas y ir a bucear, contemplar cómo se van arrugando las yemas de los dedos en el jacuzzi o pedir el zodiac y ir a la playa para sentir la sensación de tener los pies en la tierra, porque en el barco se está en el séptimo cielo.

Tahaa, la isla de la vainilla

El viaje comenzó levantando el ancla en Bora Bora y navegando por su mítica laguna, hasta la playa del «motu» Tevairoa, donde vino «Tabu» a la luz de las estrellas. Toda una experiencia. Al día siguiente navegamos a Taha’a, la isla de la vainilla, donde en un hotel (El Taha’a) pasaron parte de su luna de miel los Príncipes de Asturias. Viendo el lugar se entiende que eligieran ese paradisíaco escondite. Taha’a es la más salvaje de las islas de la Sociedad y su exuberante vegetación la convierte en una isla jardín perfumada de vainilla, con un manto tejido de palmeras, cocoteros, framboyanos, hibiscos, crótores… Sus pocas casas de madera, prefabricadas y con parabólica incluida, llamadas «casas sociales», han sustituido a aquellas chozas de hojas de palmera que inmortalizaron las películas y que hoy dan cabida a una arquitectura hotelera de superlujo, sobre palafitos, al borde del mar turquesa. En las montañas, junto a las orquídeas de vainilla (la mejor y más aromática del mundo) asoman plantaciones de piñas. Parece que no viva casi nadie (de hecho no pasan de las 4.000 personas) y las pocas casas que hay, franqueadas por una larga caseta para que el repartidor deje la barra del pan (no hay panaderías), albergan algunas pensiones donde se alojan los turistas en busca de paz y tranquilidad.

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Nomade Yachting by Bora Bora Cruises

Un modelo para el desarrollo de turismo en Miches: algo comun entre Miches y Bora Bora

3 thoughts on “Tahaa – un modelo para el desarrollo de turismo en Miches

  1. Casas carbonell

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